A muchos gatos les encanta estar encima de su humano, pero no todos llevan bien que los cojan o los metan en sitios nuevos. Si quieres que tu gato se acostumbre a ir contigo en el bolsillo de tu sudadera (o simplemente a estar en tu regazo más tiempo), la clave es la paciencia y dejar que él decida.
1. Empieza sentado y en un sitio tranquilo
Elige un momento en que el gato esté relajado, por ejemplo después de comer o cuando busca siesta. Siéntate en el sofá o en tu silla, sin ruidos ni prisas. Nada de intentarlo de pie o andando las primeras veces.
2. Que huela a ti
Deja la prenda unas horas en su zona de descanso, o mete dentro una camiseta tuya usada. El olor familiar ayuda mucho a que la vea como un sitio seguro.
3. Déjale entrar por su cuenta
En vez de meterlo tú, ábrele el bolsillo y deja que lo explore. Si entra solo, prémialo con caricias suaves o una golosina. Si sale enseguida, no pasa nada: inténtalo otro día.
4. Sesiones cortas al principio
Unos minutos bastan los primeros días. Ve alargando según lo vea él. La mayoría de gatos se acostumbran en pocos días si la experiencia es siempre agradable.
5. Respeta las señales de «no»
Orejas hacia atrás, cola que golpea, intentos de salir o bufidos: significa que hoy no. Forzarlo solo hará que asocie la prenda a algo negativo.
Seguridad ante todo
- Úsalo en casa: un bolsillo de sudadera no es un transportín para salir a la calle.
- Evita movimientos bruscos y no cocines ni manipules nada caliente con el gato dentro.
- Pensado para gatos y perros pequeños: como referencia, hasta unos 4-5 kg.
Nuestra sudadera Kangapaw está pensada justo para esto: borreguito suave, bolsillo amplio y una ventana redonda para que asome la cabeza y no se agobie.